quarta-feira, 12 de dezembro de 2018

Condiciones Meteorológicas de la Filosofía Propia







El hombre a través del tiempo



“La muerte es un espejo, que refleja las varias gesticulaciones de la vida. Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones, arrepentimientos y tentativas –obras y sobras- que es cada vida, encuentra en la muerte, ya que no halla sentido o explicación, fin. Frente a ella, nuestra vida se desdibuja e inmoviliza. Antes de desmoronarse y hundirse en la nada, se esculpe y se vuelve forma inmutable: ya no cambiamos sino para desaparecer. Nuestra muerte ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte careciese de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida.” -Octavio Paz




La conjunción de los dioses. Los dioses, las fuerzas tremendas dentro nuestro. Esas múltiples personalidades que crecen desde siempre y van descubriéndose, se sacan las máscaras, y sus voces parecen aún más potentes dentro nuestro.

Esos dioses que los hombres y mujeres distraídamente como que van silenciando, ahogando dentro de si. Un día se sienten muy vacíos, no saben qué les pasó. No le pasa eso a todo el mundo. El problema o desafío pasa a ser otro. Se puede identificar la multiplicidad sin recelos, creo que solo se podría perder eso alguien criado con miedo, al menos en esos aspectos. Todos tenemos multiplicidades pero no todos se toman el trabajo de prestarles atención. Entonces quizás se logre ver mejor la constancia e insistencia de los lados creativos incipientes y super adelantados, todo ese dique divino que se va rompiendo y no soporta la presión poderosa del agua.

Nos empuja el tiempo, la urgencia del alma, nos acorrala la inteligencia y sensibilidad por los cuatro puntos cardinales, lo irónico es que todos provocamos esa cuenta creativa. Lo esperábamos tal vez. Ahora la urgencia nos hace ver y vivir todo eso a trasmano, la vida queda en papelitos, la parte importante sin ningún apoyo, estamos literalmente frente a un desierto de sal, marchando en dirección a una dura estepa con el equipo de sobrevivencia. Veteranos de combates, pero ser guerrero implica sentido de la oportunidad. Y ser hombre común y corriente implica cierta severidad, resiliencia, actitud económica magnífica. Preparación y no demasiada dificultad extra recayendo sobre un punto. Al mundo no le importa eso aunque luego caprichosamente cambie y nos lo exija. Si puede antes nos desholla primero y luego nos descarta para evitar también aumentar sus propios gastos. Nos admira para que nos repitamos, el mundo social tiene esas asperezas, que nos salen al encuentro. Nos usa porque nos necesita y así el mundo sabe además cuando nosotros necesitamos en contrapartida del mismo. Pero como luego aparece ese concepto de lo corto, efíimero y la impermanencia de montones de cosas, ahí es que el hombre común choca con el camino del guerrero, necesita de nuevos acuerdos. Acorralados entre varios sub-mundos que conforman las camadas del todo, no sabemos, la mayoría de nosotros no sabe qué hacer cuando aparece el talento y fuerza extra, el poder de la persona.

Bueno, por ahí estas preguntas ya se la hicieron varios artistas notables del siglo XX, en las décadas 60s, u 80s pero no hay conclusiones filosoficas estáticas ni tampoco lineares, -o muy poco controversas- sobre en qué punto de conocimiento colectivo necesario identificable está la carrera humana en estos tiempos inciertos y de comunicación neurótica. Nos acostumbramos, nos hicimos prácticamente nerds analíticos intelectuales, hipersexuales, irritables, prácticamente hartos y cansados por las redes de comunicación. La libertad realmente creativa es poca o muy rara en ambientes de trabajo ordinario, asi como la autonomia de individuos para poder corregir esas necesidades y enriquecer humanamente los ambientes sin imposiciones artificiales e innecesarias desde afuera. Es muy común de apreciarse que en las profesiones, oficios, hay cosas maravillosas que muchas veces no pueden seguir más allá ya que los mismos procedimientos standart rutinarios las limitan.      

No obstante, volviendo a las multiplicidades de la persona, la visión mejor orientada, el siguiente paso debe manifestarse, indefectiblemente, sino quizás penoso y complejo, para colocarse contra estrucutras mayores siendo así no menos doloroso que un “parto”. Al mismo tiempo parece medio que en vano, -quien sabe muchos diríamos ‘sé que no lo es’- pero todo aparece crudamente de la siguiente forma: una pantomima del ser humano moderno bailando la danza de su propia muerte entre las banalidades y pequeños momentos felices efímeros. ¿Cómo proceder frente a este tipo de personas que actúa como nuevos “zombies”? Veo el destino miserable de un tipo de ‘clase media’ conformada no se sabe realmente con qué cosa, y los nuevos noctámbulos jóvenes revelarse como iguales en miseria, vacío, poca visión. Además mucha de esa gente perdiendo interés por sus verdaderos problemas. ¿Qué pasa hoy? ¿Qué le pasa finalmente a la humanidad del siglo XXI? ¿Le gusta ser esquizoide? Hay gente extraordinaria, no lo digo por todos, pero sé que esas excusa no vale frente a millones de estúpidos persistentes.

En medio da la metrópolis, no somos nada. Clases sociales se juntan en subtes y autobuses repletos yendo al trabajo, o buscando por trabajo, todos en la misma expectativa de una sociedad realmente sin rumbo nuevo desde el surgimiento de esa clase individualista post burguesia europea de posguerra buscando un nuevo mundo bajo los new deals y tensión controlada de la guerra fria. Existía el mundo además contraponiendo la oposición a eso muchas veces aún agarrado a la estructura mundial religiosa arcaica que finge que es moderna. Hoy pasó como un viento aquella rica modernidad conquistada por la visión nueva psicológica, el pensamiento cósmico de los ’60, la urgencia apenas dejó tiempo para hacer surgir al “hombre empresario” que se autogestiona y busca un acuerdo seguro de sobreviviencia y de vuelta a mirar el ombligo pero de esta vez sin tiempo para nada.

Toda clase económica y de personas diversas corren por sus horarios, se hacen mil preguntas en silencio, escondidos detrás de un auricular moderno. Se hacen preguntas en silencio muy difíciles, pero con estilo externo muy controlado. La disciplina para la buena apariencia física y la discreción que luego se pierde en las redes. Las personas imaginan alguna gloria inmediata, de poder quizás llegar temprano a casa al final del día, quizás hacer algo con el dinero del día 20, para intentar llegar elegantemente a final de mes. Cerca de allí dentro de un automóvil los conductores al parar en el semáforo, les cuesta detener un caudal de dudas, que en cierto modo, en lo escencial, terminan siendo similares. 
 
Quisiéramos sentir un poco del frescor de aventura que sentíamos de chicos, en medio de las dificultades de la ciudad, desafios que enfrentamos, la presión de la urgencia. Ese frescor que en otras épocas de “patear la city” sentíamos tan presente, de cosas de la vida que agarramos y nos dejamos envolver e intoxicar con lo que vale la pena y también las imperfecciones, un poco de lo inadecuado con fuerte contexto de calidad. A la vez tocamos la vida en todo su esplendor. Ese intercambio intenso, desgastante de energías puede sentirse muy diferente a través del tiempo. Hay cosas desafiantes, complejas e intrincadas, que se pueden asimilar mucho mejor, es algo necesario, y a pesar de obtener esa conquista, difícil es escapar a la sensación de estar frente a esas cosas maravillosas que llegan tardíamente. Al parecer salir al mundo en medio de dificultades y variantes de cierta crudeza, nada romantizadas, o bien digamos por ejemplo economicamente emergenciales, nos remite obligatoriamente a alcanzar una camada de conocimento real sobre el ser humano en las calles, en la intimidad de las mentes. El mundo parece de repente hablarnos directamente a los ojos, desde un uniforme con autoridad, una cuenta a cobrar, el púlpito brillante del privilegio, el respaldo de un coche importado, desde un simple comercio, o las alcantarillas. Da lo mismo, ver espiritualmente es posible hasta sin entrenamiento, pero sin disciplina y chequeo detallado no se puede desarrollar una visión profunda del ser humano y de cada ser en particular siguiendo el timing de los días actuales, el tropiezo será en muchos puntos irregulares, interrupciones y lapsos emocionales descartables o exagerados. Quien busca sobriedad y fuerza tendrá más desafíos y dificultades previas en la cultivación de su foco, escencial para evolucionar: el foco nos empuja –cuando firme- a poder actuar más directamente con seguridad. Así se puede trabajar cualquier aspecto o cuestión sin dudar demasiado y comunicandose con el exterior sin necesidad de algo penoso, o de aislamiento para rever cuestiones que se podrían hacer muy grandes para lidiar. Algunas personas observan el comportamiento humano, lo hacen para amenizar sus tribulaciones primero, poder comunicar mejor sus inquietudes y obtener lo que desea, pero se puede estudiar más a fondo el comportamiento humano para acceder a estructuras mayores, acciones y conclusiones más productivas. Estudiando más detalles, es como leer claramente el significado de las entrelíneas de un texto, mismo con la sensación de estar en un terreno nada confortable, en general.

Estudiar el comportamiento es escencial para el mundo moderno. Es también la forma más veloz de captar la realidad que hasta ahora podemos transitar, ya sea por donde se recorre como en contacto con otras latitudes en la nueva comunicación global. Todos tenemos como un miedo latente sobre el mundo, la modernidad. Se mezcla el miedo animal con lo religioso, el miedo de la humillación del destino adverso, de no ser “económicamente viable”, de la pérdida de vivencias y ambientes que manejamos para vivir y sobrevivir frente a los cambios que salen al encuentro de los planes, de la presión del inconsciente colectivo que bajo el fuerte e intoxicante sistema de vida parece muchas veces, irremediablemente, un manifiesto de que la estupidez y fragilidad nos rodea. Ya se observan ciertas señales, síntomas en la sociedad global afectada de algún modo por estos conceptos visionarios sobre la opresión del individuo, desarrollados en la literatura.

Estamos desafiados por anticipado por características aproximadas a un futuro dictatorial nuevo, una nueva orden totalitaria, pero diferente. Quizás como una mezcla orwelliana y con Un Mundo Feliz de Huxley, las dictaduras del futuro, una brutal con cámaras, quitando palabras del diccionario para adoctrinar indirectamente, ‘policías del pensamiento’, la otra una opresión simulada, agradable con drogas y una cómoda estupidización conformista mientras se manipulan nuestras economías.      

Siempre la contemplación del estado de las cosas puede ser perturbador. Esa autonomía económica que es un fuego que se apaga a cada corto período, cuando hay viento fuerte en la estepa.

Agazapado en la fría mañana duerme el hombre de hoy pretendiendo soluciones mirando los cielos, creyendo vivir en sociedad cuando apenas generalmente tiene tiempo de opciones rudimentarias y muy limitadas sobre la vida, sociedad & educación, el espíritu en su mente, la búsqueda dedicada o mismo la creatividad. Es interesante, podría decirse también “no agresivo o extorsivo”, hasta educativo, captar, percibir las inquietudes y aspiraciones de ese inconsciente colectivo general, un mito soñado entre todos de algún modo siempre hay, que nos infuencian a través del tiempo, 5, 10, 20 años. Sino directamente, cualquiera un poco sentitivo lo nota: nos asalta en charadas, sueños donde reposan nuestras aspiraciones más profundas y revolucionarias, magníficas, soberbias. ¿Cómo pensamos al fin en nuestra vigilia, jornada? ¿Qué es constante? ¿Qué nos hace sentir más vivos? Recapitulación y visión muestran pautas. Nunca se gasta tanta energía, inevitablemente, como cuando abusamos de nuestras atenciones domésticas y distraídos sexualmente obramos, porque es en cada día que la ley del desperdicio puede crecer, y que nuestras artes, para poder controlar adecuadamente estas tendencias funestas, pueden temblar como antiguas columnas con la arremetida del desorden y la furia de las tendencias compulsivas, de estupidez humana. Hay que tener cuidado para que las dudas no se transformen en excusas, y que las excusas no se vuelvan otra vez a transformarse en dudas aún más intrincadas.




La ampliación de espacios de conciencia


Los seres brillan, amplian su consciencia como pueden, los seres humanos también limitados brillan con sus intervalos oscuros, la vida es como un “claroscuro”, hasta en la mente nos pueblan sombras y luz. Cuando se pierde el control la marea sube y derrumba los diques, invade la playa. La mente comprende desde que tras ella el espíritu permanezca firme, porque si eso no ocurre rápido la persona agrega mierda a su personalidad ya en estado penoso. El cuerpo no aguanta muy bien esa energía confusa de la mente, que un día vive su día feliz y sin confusión, al siguiente se sumerge en una insistente sombra de negatividad. Buscar equilibrio allí, aunque no es algo precisamente imposible, es un arte tan difícil y complejo, como las artimañas y opciones que el gobierno debe equilibrar, por ejemplo, cuando de alguna forma providencia soluciones al “controlar la inflación” considerando la realidad concreta, como una caida de precios de materias primas, productos escenciales -o escasez y luego encarecimiento por cosechas malas, negocios problematicos con vecinos o desastres naturales-, y la impresión ilusoria que tiene la gente sobre conjuntos de hechos que no logra asociar. Mantener criterios es también una cita a ciegas, como intentar un aterrizaje forzoso sin instrumentos o indicaciones precisas de la torre y tener que hacer el cálculo rápido más preciso de una vida para no caer.

La sociedad moderna parece trabar una guerra conceptual secreta entre sus propios arquetipos en incierto confronto de valores actuales mientras a la vez pugna por un orden, manifestándose hirviendo en pensamiento en las redes, en la midia, en los hogares y las calles. Cualquier persona que desea mantener una injerencia proposital progresista en su destino, está obligado a luchar batallas en diversos niveles, todos los días. Dependiendo como puede hacer esto un individuo al administrar sus períodos si encara con seriedad estas cuestiones sin duda mismo sin preparación o ayuda extra hallara claros resultados, mismo tambien en pequeños logros seguros. La ansiedad moral que domina el inconsciente colectivo de cualquier comuna o sociedad o mismo una metrópoli se transfiere rápidamente a lo individual que cada uno también adapta y reinterpreta bajo el foco o espejo de sus inquietudes personales. A veces esto ocurre como si fuese un virus contagioso, transimisión de ‘ansiedad moral’.

¿Quien sabe? Quizás el terror al conocimiento solo permite algunas osadías a los hombres comunes en su intimo, aquello que teme e ignora, en medio a su jornada que también va consumiéndolo: primero como larvas temerosas, luego como orgullosos fuertes predadores astutos salimos de la oscuridad a la civilización, pero ahora acosados por las mega-ciudades y las consecuencias del mundo tecnológico en la saturada civilización de hoy, emergemos al mundo como hormigas, saliendo a la lucha por la vida todos los días en esta extraña y confusa modernidad del milenio nuevo. La gente ya está muy atareada dentro de sus habilidades e inicuas deshonestidades de sobrevivencia, en general eso es lo que se puede ver en principio. Cuando solo se aprenden y utilizan demasiado las pequeñas inicuas deshonestidades del libre albedrio ya sea por ignorancia, incapacidad o por propia cobardia, tenemos los conflictos entre humanos derivados de la corrupción entreguista que domina. Es una triste entrega que está amenazando aún más a la personalidad, tomarse tiempo para observar y poder controlar esas cuestiones y manifestaciones, tendencias, también hacen la personalidad de un hombre claro o mismo puede afirmar la pista de lanzamiento de cultivar una personalidad más completa. Además de entender mejor la realidad y el diálogo interior de persona-persona.

Existen varias formas de comunicación moderna, pero utilizar un modo sereno usando la gentileza y modos tranquilos suelen garantizar una buena base mismo en ambientes inapropiados, rústicos y con alto grado de analfabetismo funcional. El uso del tiempo pasa a ser primordial, se pierde mucho tiempo socializando la nada y juntando detritos humanos, tratando o mismo escuchando problemas ajenos que quieren meterse en el propio mundo o ambiente, ya sea movidos por amor o pura necesidad, y a la inversa, puede que nuestro propio mundo interior sea incomprensible o difícil de poder realimentar desde afuera para pura sobreviviencia: tarea de coloso solitario es menester forjar y fortalecer.

La inteligencia dominada por el interés inmediato se limita mucho, desarrolla un tipo inútil de agresividad donde la persona se entrega a costumbres prácticas útiles pero a la vez su vida pierde paulatiunamente el color y la vivacidad. Es importante tener cuidado con el comercio de información de gente ignorante o de muy limitado espectro mental. Gente común puede pasar rápidamente a ignorante, pierde noción de control y en un pase se hace imbécil, mismo que lo oculte aquellos que saben observar lo descubren. Muchos jóvenes y personas de experiencia están muy perseguidos por el tedio, por la incongruencia de las cosas y lo que les falta descubrir o saber, de aquello que hay que salir a buscar. Luego podemos observar el síntoma peligroso que produce la “ansiedad del tedio”, una vez que nos dice cosas solo negativas al oido prácticamente todo el mundo puede parecernos descartable o desagradable, algo insoportable y casi inexplicable alrededor del individuo cuya responsabilidad directa recae sobre él mismo mismo ignorando todo, indefectiblemente esas fuerzas ansiosas se vuelven contra él.

La autocrítica extenuante puede llevar a un cansancio de la ejecución de  empatías, hasta solos o en silencio podemos forjar en momentos sin fuerza un tipo de sabotaje que desdibuja la propia visión de los logros positivos conquistados hasta en tiempo record. Conclusiones de personas exhaustas y negativas conlleva a producir perspectivas falsas y engañosas. La estupidez gana la partida y todo queda nivelado en la mediocridad de la tribulación común de cada jornada. Esa ‘contrafuerza’  que podria definirse en estupidez también, disfrazada de muchas cosas, invade a todos los inteligentes, los sensibles, y no solo al simple de pensamiento, la estupidez invade todo, brota por todos lados, invade a los inteligentes y los transforma con alguna seducción tonta o momento de distracción exagerado, o un truco cualquiera de la personalidad, trampa o juego deshonesto pasajero, en alguien más bien mediocre. Esto sin duda va desconstruyendo el comportamiento general o ‘behaviour’ emergente y su lado de empatía se hace más tosco. No es posible no encontrar un modo de defensa a través del uso inteligente de la mente a menos que esté realmente comprometido por algun problema extra y fuera de control, pues la capacidad de conquistar el “yo” todos la tienen. Una persona que avanza en ese entrenamiento mental no podrá ser controlada o adoctrinada por nadie, sea fuerza, individuo influyente, organización o entidad a menos que por sí mismo. Es a partir de ese control que se puede establecer el limite necesario y nada podrá cambiar violenta o forzadamente las convicciones que el propio espíritu firme conquista y refuerza. Una nueva perspectiva mental surge cuando de modo resumido podemos captar el poder alrededor un día, por ejemplo una tarde, y dejarnos invadir por energízantes conjugaciones de la comprensión del mundo que nos rodea. Ese sentimiento poderoso surje cuando logramos descartar el mundo viejo, definir el pasado reciente de modo fotográfico o detallista casi mapeando nuestros actos, o mejor dicho captando nuevamente las reminiscencias del error, aquello incompleto o insuficiente, o falto de puntería. Poder ver lo precario que se va deshaciendo, sea materia o actos vanos de uno mismo, de la gente. Adquirimos un modo más complejo de adquirir un foco en las cuestiones, de interpretar y actuar en el presente. Un pensamiento mata al anterior, o lo incorpora a una red de pensamientos activos que no se desconstruyen en el olvido de cada jornada donde descansamos del trajín, eso sí depende estrictamente del poder personal de cada uno.

En la escuela de la vida se hace formalmente importante tener en cuenta qué rutinas se limitan o atrapan al individuo en pseudo mini estructuras desenergizantes, no creativas. Cuáles recursos economicos de sobrevivencia restan y puede contarse como solución verdadera, el mundo ya nos impone esas reglas implacables. Es muy dificil pensar en términos constructivos efectivamente aceptables sin tener en cuenta o considerar claramente todas estas cosas.
 






El foco principal de la primera atención


“La escencia de nosotros y del mundo, es voluntad de potencia.”
F.Nietzsche


Las imágenes que proyectamos. Aquello que mostramos, exhibimos, es aquello que ven en nosotros, lo que capta el prójimo, y aquello que vieron se torna una forma de promesa o cosa que “esperan de nosotros” dentro de los valores morales e inquietudes del momento en que nuestra personalidad se manifiesta frente a un grupo, clan, congregación, vecindad. No importa que hayamos o no expresado una promesa verbamente, publicándola, concretamente. Esa emanación colectiva o fenómeno social es interpretado de cierto modo por el mundo según lo que ven. Cuando esa especie de promesa no se realiza u ocurre en el tiempo esperado, mismo que no se haya determinado expresamente en términos declarados, nuestra “imagen y presencia” permanece con un halo fantasmal o peso de una clase de decepción para aquellos en quienes directa o indirectamente despertamos esperanzas.

El autoconocimiento, en este punto, se hace primordial e importantísimo para comprender y saber cómo abordar nuestras cuestiones personales y del mundo, anticipándose a sorpresas desagradables. La gente se empieza a hacer muchas ideas de si misma y de los otros, y a veces también de cierto modo empiezan a atacarse autocriticándose penosamente, de divesos modos del sarcasmo mental o conceptual, al desprecio cínico explícito. Cuando no tienen lo que desean o aspiran. A veces declinan sus propias ideas y muchas veces sin querer arrojan al olvido asuntos donde no es aconsejable desistir bajo ningún concepto. La cuestión persigue a la persona como si estuviera embrujada, a que busque una salida al asunto, idea, estructura y lo hará en el futuro también. No es entonces aconsejable dejar de cuidar esos aspectos si se busca realizar una tarea difícil, encarar algo esencial relacionado al autoconocimiento, una cuestión primordial del espíritu, de la voz y fuego interior, de aquello que más provoca movimiento a la mente, que trae alma a las cosas alrededor de las cuestiones personales.

“Puede ser que a veces, no es el enemigo que te acorrala, son aquellos a quien amas. El enemigo por más que te desafíe te esta enseñando.”

Llega el momento que al disiparse las distracciones principales, ya sea por accidente o en menos casos buscándolo propositadamente, un individuo aguanta muy bien el frío de la soledad y el calor de la urgencia de lo necesario que aún no obtuvo, sabe que lo importante está más allá de ese par de sufrimientos de cada jornada. Juntando bastante entereza, hasta se ríe de su soledad, se ríe también cuando siente algo así como la muerte o desintegración bien cerca, a veces tan cerca que se aproxima más. La inminente aniquilación en momentos de peligro olfatea como sabueso para encontrarlo en un silencio de hielo. Miedos ancestrales similares a nuestros supertatarabuelos luchando por la vida en cavernas manteniendo el fuego que no se apague, dependiendo del éxito de la caza de grandes animales, eso se siente solo cuando se está solo frente a la gigantesca metrópoli con todo ese cemento colosal, implacable y los motores y sirenas de acá para allá como cardúmenes apurados. Somos ignorados por el cosmos del mismo modo que lo hacen funcionarios irresponsables del gobierno, cuando el poder se hace presente aparece con toda su importante máquina inmensa e invisible de silenciosa indiferencia.

No existe crítica final sobre el poder de observación, o acertada siempre y excenta de vicios, nadie ve todo en tiempo real con perfección, pero es posible ampliar el modo sensible de observar con profundidad y atención redoblada.

Nos agarramos a las pequeñeces de la vida, testarudos dejamos de lado las senãles que nos aparecen para los grandes senderos, entre versiones y simulacros de sub-realidades. En el sinsentido de los momentos que suceden uno al otro, insistimos en buscar entre momentos, los caminos que se van bifurcando y entrechocando con el destino de aquellas personas que estén más próximos a nosotros, accidentalmente o no. En la modernidad tecnológica somos islas, agazapados en insistente calma desesperada, seguimos tejiendo los momentos que luego nos persiguen, entre sueño y sueño, entre juego y pasión, entre la soez pluralidad de estar enterados y al mismo tiempo ignorar prácticamente todo. Agarrados a la superficie de las cosas, las cuestiones de la inutilidad de estar preocupados con aquello que mañana olvidaremos. Quien sabe eso nos representará, actuará por nosotros mientras trastabillamos, como marionetas sin comando, sirviendo una mesa vacía, sin invitados.

Buscamos algo real, indefectible, algo que el vacío persigue en nuestro propio mundo interior, las columnas que soportan nuestros nervios, el dolor del cuerpo de todos los días. Nos cansamos de nosotros mismos, inventando más problemas, zambullidos en un día de rush, para arrojarnos luego a las camas, o hacia algo que nos saque la angustia. Ni sabemos cómo llegamos aquí, buscando al hombre primitivo que observaba las estrellas y establecía la supremacía de los dioses aplastantes, implacables, órdenes a obedecer para tener un derecho de pedazo de universo que luego decaerá y se deshacerá para dar lugar a otro. El frío se cuela debajo de las puertas, el tiempo escurre entre los dedos como arena. Los compartimientos de nuestro hogares van aprisionando, amansando la pasión que no puede ensancharse, y así agarramos a la rutina capturándola para que luego crezca atrapándonos bajo los rígidos códigos del placer, consumiendo los minutos más anestesiados. El unísono de la moderna ilogicidad humana.



Crisis enmascarada

Todo converge, indefectiblemente, en la crisis del individuo moderno. Las lentas pero implacables etapas de intoxicación con el medio, con las contradicciones de la civilización, con la orgiástica dolce vita del éxtasis de la máscara y lo carnavalesco, del culto a la adrenalina pasajera, o de las profesiones versus el competitivo costo financiero de vida. Antes de la crisis del estallido emocional, de descontrol de la personalidad afectada, aparece algo con una sonrisa a distraerse del vacío y pesar de la conciencia de cada hora del día. La jornada por subsistir es más ardua ante los tiempos inciertos, susurros que nos llegan a través de la información de una gran urbe, presión implacable del sistema sobre los ‘económicamente inviables’.

Casi aniquilamos el alma para estar más tranquilos, le cortamos un pedazo y luego va a la heladera dentro de un tupperware. Porque el espíritu de todo no se puede siempre usar con confianza en el prójimo, en el crudo ambiente. Miedo y prejuicio para poder avanzar en consecuencia, ¿o bien es el miedo típico justificable al desconocido, que marca frontera en aquello que está frente a nosotros en cada movimiento de las situaciones y hechos de la vida? Tememos a las regiones desconocidas, un miedo antiguo y natural, directamente proporcional a las ganas y curiosidad de descubrir más. Tememos a las regiones desconocidas dentro y fuera nuestro. El vasto mundo exterior y aquello que nuestor ojo espiritual ve en los sueños, los deseos y emociones entrechocándose como silenciosos mares de distinto color en las entrañas de la persona. La persona se autoadiestra para no tener sorpresas engorrosas, del “mundo interior”, pero así puede a la vez perderse el mejor fruto. La crisis y esperanza del individuo moderno, converge su enfrentamiento más intenso conforme madura dentro del mismo torbellino y misterios de la persona. Pone luz en todo lo que puede, quizás con o sin un método, pero es el precio de conocerse a sí mismo. En general pocos lo encaran digamos así “de buena gana”, podría considerarse un loco por sus vecinos, pero por supuesto sin duda ese tipo de acción si eficiente hace aproximarse más a un guerrero de completar aprendizajes de madurez de espíritu, y resiliencia suficiente para no quebrarse por el camino.    

El trato con el desconocido de la personalidad siempre está presente, el comportamiento del ser detrás del ser, reflejando el ambiente entre nuestros vecinos y personas proximas. El desconocido en la complejidad de lo que muesta y no muestra cualquier persona pero a veces se puede sentir y captar claramente, cual su nivel de stress o relax con respeco a algo, con sus ocupaciones dentro de su estilo de vida. Observaciones rápidas y exactas de cada individuo que entretejen mejor la interacción, solucionar trabas y conflictos logrando un aprendizaje más completo sobre el mundo alrededor nuestro, de hoy. En el ámbito del micro mundo como también el macro. El micro más cercano a uno mismo, el macro mundo un termómetro general sobre las cosas, hasta ámbitos globales. La observación precisa usando la percepción, también prevee situaciones desagradables y desentendimientos innecesarios, el ser humano y sus misterios, caprichos, contradiccciones, miedos y tabúes, deseos poderosos o misterios. Las personas se encuentran en su energía, y existe como un choque de electricidad e interacción mental-espiritual que tiene camadas o niveles. Somos como luces al pasar, algunas parecen muy apagadas, otras confusión de claroscuros. Imagino como en las películas de Bergman los contrastes de claroscuros que de a poco revelan el alma, la personalidad escondida, los sentimientos y así también cada uno irradia algo. El despliegue del actor que revela al ser humano. El desconocido del alma surge o se esconde pero a veces, la misma persona lo va revelando como que indirectamente. 
   
Vivimos el mundo de las mil distracciones, acosados en nuestros momentos pasajeros, buscamos salir del mundo medio con una fuerza economica de trabajo y soñamos con el fruto de algún negocio que la mente en algún momento arquitecta. Nos movemos en una ciénaga urbana llena de armadillas comunes que casi siempre domina y modifica estrategias de reduccionismo por negociación. El que busca cultivar su personalidad está frente a modelos de consumo banal y por ahí chances reales de reconstituirse: pero ahí está una cuestión diaria de contra-fuerza que nos desafía en medio a una persistente lucha por mantenerse, la jornada de todos pasa por esa condición. Muchos se refugian en la internet y sus instrumentos de comunicación, también sonríen para algo que aparece en sus pantallas de celular, o lo que sea, ni imaginan cómo era el mundo antes de eso. De cualquier modo, atrapado en lo económico y luego de algún modo en sí mismo, el ser humano no siempre logra cultivar adecuadamente su personalidad.

Buscamos la complacencia, la pesada comodidad nos va entre adormeciendo y saturando, vemos el sacrificio de apartar a cada momento nuestra personalidad de la importancia que merece mientras el sistema impone la humildad del pordiosero. Por causa o a cambio de adecuaciones y pocas tribulaciones pesadumbrosas o sobresaltos, acabamos muchas veces sacrificando demasiado la personalidad. Luego vienen otros problemas que acosan a quien exagera los tantos y permanece más estático. Paralizados a veces, soñamos con ilogicidades o locuras, donde nuestros sentidos y pensamientos lógicos encuentran espacios mayores de expansión. Al descansar salimos de la pesadez de ese misterioso viaje. “¿Qué ocurrió mientras soñaba?” “¿Qué sentía en realidad, mientras mi cuerpo descansaba del desconcierto y desasosiego constante de la jornada?”. Las preguntas del viajero. No podemos escapar al sentimiento de saturación que traspasa la sociedad día a día, naturalmente, inundando todo pero sin siquiera percatarse de nosotros. Como un niño curioso e inmutable observando un hormiguero con un pequeño ejército interminable de hormigas que lucha contra la invasión de un cascarudo hasta hacerlo pedazos. Lo que nos derrumba es así, como un chico gigante que pasa y aplasta todo. Es natural sentir la conciencia así cuando nos damos cuenta de la condición humana. La conciencia del todo en verano nos sofoca de desesperación y en invierno congela nuestras esperanzas, con la fria pesadumbre. Y esa energia es aún pasible de convertirse en una fuerza energizante, quien ha caminado lo suficiente conoce esa cuestión bastante sutil si se observa esto con cuidado.

La saturación es tambien producto del propio paso del tiempo sobre algo, y lo es conceptualmente dentro de la mente del individuo pero también de la sociedad urbana, dentro de los conceptos que van declinando cada tres o cinco años, dentro de aquello que se renueva tecnológicamente y conforme el contenido que va descartándose o reciclándose, así todo siempre está vivo en las redes y el mundo de la tecnología principalmente a través de la informática. Pero al individuo en general poco le importa todo eso si realmente se está en foco de lo que persigue como persona, porque sabe también que la moral y costumbres cambian con los tiempos, lo de años atrás no vale más nada o tampoco se procesa del mismo modo hoy, en la metropoli y su signos, y señales de comunicación con el mundo, la importancia dada a las cosas en general son de algún modo, mismo que temas de interés común acompañados de aparatos mediáticos, siempre de intensidad estacional. La gente los acaba descartando mismo silenciosamente mientras surge el ruido de otras cosas.

El comercio de la sensación a veces es más valorizado que el poder de la información y comunicación precisa. Los de estilo santurrón sienten plenitud del dios religioso protector, paternalista, y sus manifestaciones les dicen cuán correcto está camino a la gloria, todas las referencias necesarias están en las antiguas escrituras, es decir, en sus versiones disputadas. Más allá de lo religioso, la gente repite a menudo sus frases comunes de lamento social, deseos, envidias crónicas en moralismos con subterfugios y eternas necesidades domésticas económicas. La edad y la salud van sumando asuntos de pena llorona silenciosa, asimismo combatidas por el arrebato religioso. Igual es imposible frenar o decorar mucho la realidad ya que el cuento de hadas que domina muchas mentes se va con un viento y la condición humana se impone a nuestras rudimentarias explicaciones espirituales, comportamentales.

Es obvio que los seres humanos como seres sociales somos prácticamente títeres de las circunstancias, tendemos a eso mientras planeamos negociar independencia, autonomía. Pero para el mundo material lo de arriba modifica lo de abajo, y la exigencia económica paulatinamente toma partido de la situación. No importa en qué proyecto uno se embarca, si el factor economico no tiene control, no hay avances. El material humano, entra en conflicto, diversos colapsos mentales. Puede haber excepciones pero poco importa eso en la vorágine mental de la necesidad. Pero colapsa el ser social e individual paralizandose a estados de desestructuración, la persona medio que vuelve o tiende a acercarse al estado neurótico que por ahí meses antes creía haber vencido. El stress toma control mismo silenciosamente. No importa cuan inteligente se pueda ser, el factor económico todo lo controla, como un mudo censor, se torna regulador de nuestra socialización, cuanto mayor prestigio economico real y dinámica gestión se alcanza, mayor y mejor oportunidad de tener algún futuro.     





Lo sobresaliente en la acción

El ser humano lucha por la sobrevivencia de su mente y físico, que con el paso del tiempo coloca sub-desafíos sobre los ya establecidos, cargando una actitud luchadora con todo el envenenamiento diario de los detritos de estar abierto a las cosas de la vida y las dificultades que separan la estabilidad desafiada del mundo que podemos controlar. Escencialmente la erosión constante de la personalidad que implica obtener un nivel de seguridad, como se presenta el enunciado en la película “Persona” de Bergman.

Por estas cuestiones la lucha de alguien consciente se hace ardua y más compleja con el paso del tiempo, obliga a cierto autoanálisis más exacto y preciso, conforme se avanza. Al final también somos todos aventureros de alguna quimera. Siempre tenemos una que nos atormenta para querer realizarse. No es necesario preocuparse mucho con obstáculos, con el mal del hombre y el mundo, al final el mejor y más cómodo escondite del diablo es en la propia sacristía. Es importante cuando en cierto momento se tiene total seguridad de que la claridad obtenida ya no deja titubear o detenerse demasiado.

La vida nos hace un cerco silencioso en torno de aquellas realizaciones y objetivos más intimos, personales, los más altos. Cuando ya nada detiene la mente del luchador sin duda en algún aspecto puntual se está preparado, aún sin saberlo muy bien. Es importante encontrar los ajustes necesarios para reforzar la empresa. Es un tanto dudoso reclamar demasiado de alguna mala fortuna o suerte, condición difícil actual, quizás esa pequeña mala suerte fue lo que impidió algo todavía peor. Quizás eso signifique que falta realizar una tarea mayor, algo que está incompleto, una realización sin su etapa conclusiva que compensará más el sacrificio. Hay una erosión en la convivencia media entre humanos natural pero que reduce mucho la energía si no se tiene cuidado, es una fabrica de desperdicio. El fetichismo filosófico del callejero es una especie de entrega burda que parece ‘crecimiento urbano’ pero puede tornarse una de las más catastróficas entregas de un guerrero. La mayoría de las personas no logra concentrarse o focalizarse en algo con la intensidad necesaria para aprender algo, por mucho tiempo, antes que algo lo arranque a otra actividad o exigencia. Con frecuencia es difícil para un estudioso acechador del comportamiento humano convivir con sus congéneres, amigos, y vecinos, sin duda el hombre común en grupos y clases no corresponde a muchas de las espectativas apresuradas y aleatorias de los suyos, y quien observa bien logra identificar antes esas limitaciones, el tema no lo toma por sorpresa y aprende más rápido. Para un individuo inteligente en su visión social, cuando existe un sistema o estructura que no apoya, ni ayuda en si, apenas finge hacerlo para poder así utilizarlo más en un plano competitivo, para ganar liderazgo y opciones de acción, la única manera creíble es desarrollar y ejercer algun tipo de persuación indirecta.

Estamos en un mundo donde sigue acorralándonos el ‘doblepensar’, se crea una esquizofrenia tranquila, servil. Por supuesto, nos sentimos a gusto con personas claras, en el sentido de ciertas coherencias controlables y no relajadas, a veces cierto tipo de aproach al autoconocimiento, en suciedad en el fondo buscamos poder actuar, trarytar, negocir con esa clase de individuos. El problema es que personas poco claras, de costumbres contradictorias, alguna moral con demasiadas acomodaciones por más esfuerzo no logran avanzar muy conscientes de si para auto-observaciones responsables, les costará sin quedarse en pequeñeces sin mucho sentido u obsesivas, a veces atrapados en conflictos de mezquindad. Por el mundo diverso que tira para varios lados quizas es dificil hallar en el mundo personas de ideas sin contradicciones, nos adaptamos por obligacion a contradicciones colectivas, que no se pueden evitar como si fuera una fuerza descomunal, como la fuerza del mar que arrastra. En el pasado había otro tipo de mentalidad quizas mas aventurera en la entrega de la actividad social, dejaba también un ambiente ambiguo alrededor, pero pese a que se podria caratular de generación bastante ‘naive’ por un lado y sin tanta herramienta informativa, hoy en la segunda decada del nuevo milenio se nota en la juventud una entrega similar, que deja de lado bastante la personalidad e índole para sumergirse en el cuestionamiento eterno de las dualidades que todo acaba justificando de algun modo, descaracterizando bastante a la persona. Es como si viviéramos bajo una dictadura moderna de descaracterización de las cosas, que dependen mas de la influencia que provocan que lo que realmente existe, es real y pueda realizarse. La creación es descaracterizada por la banalización.

Las personas desaparecen, como fantasmas en la niebla. Un día están vivos, al otro dia su brillo no brilla, la desesperanza y derrotismo disimulado los rodea, lo que eran desaparece, (un día antes probablemente saltaban de fulgor y arrebato) de la noche a la mañana sudamericana. Lo que deciden, se esconde en frases un par de días después, la fuerza se muestra como es, parece más bien ese miedo que se tiene ante lo que se desconoce en gran parte.  La gente termina el día, se despierta al siguiente como si fueran fantasmas en la niebla. Obstaculos tontos y ruidosos, como si fuera un trabajo extra, como si ya las cosas no fueran difíciles casi todo queda transferido a rápidas soluciones de momento, las reglas de a nueva sociedad están así debido también a una velocidad descontrolada de ciertas cosas junto a otras estáticas. Hay un problema con eso de la complacencia, se ve mucho esa autocomplacencia rápida en la televisión. Es como una autocomplacencia mediática, se repite hasta el cansancio, pero no vende realidades, son cosas dificiles de establecer que se tienen como ciertas y llegan con sonrisas oportunas, y agradecimientos a dios, no se sabe al fin qué se glorifica tanto, frente a tantos estímulos primarios. Es como una dictadura de la simpatía. Quizás llegamos al punto en que buscar recuperar el individualismo para la desarrollar la autoeducación, choca contra un sistema arcaico y estructuras usualmente estúpidas, y alli radica la crisis de los sistemas educativos modernos.



Volviendo al punto crucial de la autoeducación, un individuo avanzando en sus nuevoas perspectivas, percibe rápidamente que está frente a un desafío de comprometimiento mayor y debe asumir más responsabilidades para proteger esa autoeducación. Tarde o temprano, se llega al punto en que buscar recuperar el individualismo para trabajar la autoeducación sin perder conciencia del entorno choca igualmente contra un sistema arcaico y estructuras usualmente estúpidas como antes se ha dicho. Puede que se entre en fases cada vez más fuertes donde se busca mantener encendido la quimera, para que de algún modo esa alma, o nuevo espacio de conciencia, no muera. Cuando la conciencia se amplia el sensor de urgencia empuja ala vigilia, que puede hasta pasar a ser una clase de insomnia, hay que cuidar esos estados de conciencia, porque pueden agotar energías. Las vicisitudes actuales por más fuertes o estruturados que somos pueden llevarnos a eso sfuertes estados de conciencia donde más bien nos cansamos, -con pérdida rápida de sensación de incentivo- y no logramos solucionar con practicidad las cosas que necesitamos. Queremos mantenernos vivos como podemos, a todo costo, mismo perpetuando mentiras e indiscreciones engorrosas fuera de contexto que forman parte del mundo de la interrupción, distracción y pérdida de concentración, porque ansiamos dentro nuestro para proyectarnos en algo grande y emocional.

La sociedad humana mismo a veces en un buen camino inicial tiende a dispersarlo todo, es como un inmenso mar de dispersión, el ser humano en sociedad avanza muy poco como ente de real dominio y comunicación de sus más importantes percepciones. Mismo sin estar ni de lejos seguros de hacia donde nos dirigimos ya que el entorno tiende a ingeniárselas para arruinar cualquier cosa de calidad superior, la sociedad en si cada tanto se las ingenia para ponerse casi siempre en jaque a sí misma mientras se coloca frente a sus duras pruebas para probarse a sí misma que es digna y madura durante períodos dificiles de crisis económicas, qu ese refleja en todo, cada cosa pequeña de la vida. Esos desafíos extra del individuo social cierran un cerco más fuerte en torno nuestro. 

Surgen desafíos y queremos la mente en paz, poder descansar en serio para el día siguiente. Queremos mantener vivos hasta a los fantasmas o reflejos de nuestra infancia, el frescor mental de la época juvenil donde el corazón no era capaz de acumular ni tenía tanto pesar mental o preocupación en aumento de tanto testificar la eroción de toda la diversa complejidad de estructuras funcionales de la vida misma, esa época juvenil que descarta dualidades y exige una respuesta clara para todo. Al fin y al cabo poder ver concretamente en lo espiritual exige que seamos leves, de corazón sereno y alegra, vivaz, si no nos hundimos con pesares tremendos y dilacerantes que hunden la psiquis. 

El camino difícil de mantener la alegria y regocijo nos toma el trabajo de toda una vida, aunque ese caballero gentil a quien le gusta viajar y conocer gente, -la muerte- pase cerca nuestro. Se presenta así la herramienta que los astutos del espíritu conocen y abrazan más rápido: la capacidad de resiliencia, fundamental en los días de hoy -en que todo concepto reciente pasado se cuestiona de nuevo-, aprender a restablecerse de las dificultades. 

La marea de la vida nos impulsa, tierra adentro, nos empuja hacia 'Tierra adentro'. En la búsqueda del corazón por un camino lógico y mentalmente adecuado. Parece que para que un caminotome forma debenconjugarseclaramentevarias cuestiones que, deben dominarse como cuando se doma un animal salvaje.El poder de persuación hace y realiza más que la fuerza e imposición jerárquica.

La pregunta decisiva de C. G. Jung:

"¿Puede encontrar el ser humano sentido por sí mismo? ¿Se puede encontrar sentido en un mundo que no otorga ningún valor absoluto, ningún centro, que se mantiene siempre fijo e inmutable?¿Hacia qué orientar la existencia si es que estamos realmente solos y no hay nada trascendente?"